Claves en las relaciones ciencia y religión

14.02.2025

"Claves para abordar el diálogo ciencia y religión" era el título original de la conferencia del pasado 13 de febrero en el Centro Suárez, sin embargo, como buen científico y con gran acierto, el profesor Enrique Iáñez Pareja lo ha cambiado por "Claves en las relaciones ciencia y religión", que, como lo podéis ver en su exposición, es mucho más amplio.

La conferencia ha comenzado con la pregunta: ¿es inevitable el conflicto entre ciencia y religión? Una mirada por la historia permite señalar dos modelos para resolver la cuestión, uno, representado por Galileo y, otro, por Darwin. Los dos acercamientos muestran que la relación entre ciencia y religión ha sido dinámica, con momentos de conflicto y de reconciliación.

La idea del conflicto inevitable entre ciencia y religión surge a finales del S.XIX y varias obras así lo reflejan, como el libro titulado "Historia de los conflictos entre religión y ciencia" de John W. Draper, o "Lucha entre el dogmatismo y la ciencia en el seno de la cristiandad", de Andrew Dickson White, coincidiendo en ambos casos, a modo panfletario, en introducir sesgos históricos y manipular información con la pretensión de posicionar la idea del materialismo ateo.

El profesor Iañez ha continuado su intervención proponiendo posibles modos de relación entre ciencia y religión:

1. Desde el conflicto: La tesis es mantenida por extremos del espectro, compitiendo ambos en el mismo terreno:

Materialismo científico: defendido por Richard Dawkins en el "Relojero ciego", y en su libro "Espejismo de Dios", o por Carl Sagan en "Cosmos":

  • Tesis ontológica: Sólo existe materia-energía, siendo la materia la realidad fundamental.
  • Tesis epistemológica: La ciencia es la única vía de acceso al saber.
  • Reduccionismo epistemológico: Toda la realidad del universo se reduce a las leyes fundamentales de la física.

La principal crítica al materialismo científico es que consideran la ciencia como el único saber legítimo y a Dios como una mera hipótesis científica, como una causa física más.

Literalismo bíblico: Prolifera en grupos fundamentalistas de Estados Unidos, implicados en juicios por imponer la Creación como teoría científica, como ciencia de la creación defendiendo un diseño inteligente. Las principales críticas al literalismo bíblico vienen desde la época de San Agustín que manifiesta que la Biblia no es un libro científico y que hay que saber interpretarla.

2. Desde la Independencia: Defiende que ciencia y religión son compatibles porque son independientes ya que tienen dominios separados, la ciencia responde al "cómo" y la "religión" al por qué. Se valora este modelo de independencia como un avance respecto a la tesis del conflicto, pero presenta problemas como la neoortodoxia, postura defendida por Karl Barth (1886-1968), teólogo suizo que veía la ciencia y la teología como dos disciplinas diferentes pero legítimas. Se resalta la distinción entre Revelación y Conocimiento Científico: la ciencia estudia el mundo natural con métodos empíricos y racionales mientras que la fe se basa en la revelación de Dios en Cristo.

3. Desde el diálogo: Se buscan relaciones constructivas entre ambas y no implica negar la autonomía de cada una. Se plantean por la ciencia cuestiones fronterizas como el origen y destino del universo y de la humanidad. El diálogo que se produce entre ciencia y teología es necesariamente asimétrico. La teología tiene en cuenta a la ciencia como lo atestigua la producción de teólogos novedosos como Karl Rahner que armoniza la fe cristiana con la filosofía moderna y el conocimiento científico.

4. Desde la complementariedad: Este enfoque se basa en la idea de que ambas tienen dominios distintos pero compatibles, la ciencia explica el funcionamiento del mundo natural mediante la observación y la experimentación y la religión responde a las preguntas sobre el significado, el propósito y la dimensión trascendental de la vida.

5. Desde la integración: la Teología natural clásica, el diseño y la armonía de la naturaleza evidencia la teoría del Creador.

No se puede hablar de relaciones entre la ciencia y la religión sin mencionar la invaluable aportación del jesuita Teilhard de Chardin: "La autoconsciencia es un dato primario del universo, que marcha hacia el punto Omega (Dios). La ciencia se va abriendo a formas más profundas y espirituales de comprensión de la realidad. Todo lo real material tiene un interior espiritual".

Para finalizar, el profesor Iañez define como rasgos comunes en estos teólogos científicos el Pan-en-teísmo que defiende que Dios abarca toda la realidad, es inmanente y trascendente, y el Dios kenótico que se abaja renunciando a parte de su omnipotencia para que el universo siga su evolución, dejando autonomía y libertad a sus criaturas para elegir en todos los ámbitos de la vida.