Nuevas búsquedas... El camino del cuerpo

En la cuarta conferencia del ciclo "Espiritualidad para nuestro tiempo", Serafín Béjar Bacas, colaborador asiduo del Centro Suárez, abordó "El camino del cuerpo" como una de las vías para construir una espiritualidad dialogante con la vida, la historia y la profundidad del ser. Para sorpresa de quienes esperaban una exposición sobre el focusing o el mindfulness, el acercamiento fue fundamentalmente desde el Evangelio con la lente muy puesta en el tacto que, no sobra decirlo, el Maestro Jesús lo desarrolló de manera sobresaliente.
La primera parte de su exposición la dedicó a hacer una mirada al mundo de los sentidos en las diferentes culturas que han construido la historia de la humanidad:
- Del Helenismo señaló el privilegio del "ver" desde Platón (Mito de la caverna).
- Del Judaísmo, como no podría ser de otra manera en una religión en la que la tradición oral es fundamental, destacó la primacía del oír que lleva al respeto del misterio.
- El siglo de las luces, que denominamos de la Ilustración, destacó la Metáfora absoluta de la luz y la razón que puede llegar a desdibujar la diferencia entre signo y realidad.
- En nuestros días, la sociedad de la imagen va ganando terreno hasta hacer que se confunda la realidad con su representación es, señalaba, el imperio de la realidad virtual y el mito de la transparencia.
- En la búsqueda del camino del cuerpo no podía faltar una reflexión sobre la pandemia que vivimos hace cinco años, un acontecimiento que nos robó el cuerpo y el tacto.
La segunda parte de la exposición la centró en esta afirmación del filósofo Jean-Luc Nancy: El cristianismo es la religión de la invención del tacto.
Desarrolló cinco puntos desgranando varios textos del Evangelio:
- El privilegio del tacto: tocar con la mirada o con la palabra
- El tacto como el sentido de la inmediatez
- El tacto como el sentido de la distancia… Noli me tangere – No me toques
- El tacto que toca el límite y lo intocable
Ante una pregunta del auditorio sobre la relación del tacto con el amor señaló la importancia de la caricia como uno de los lenguajes privilegiados del tacto.
Terminó con una sugerente invitación: la hegemonía del tacto nos ayuda a abrirnos al invisible.