Nuevas tecnologías y brecha social

24.02.2025

El pasado 20 de febrero tuvo lugar en el Centro Suárez la conferencia "Nuevas tecnologías y brecha social", última del ciclo "Informados y conectados". El encargo de esta conferencia recayó en Silvia Rozas Barrero, religiosa de la Congregación de las Hijas de Jesús, una periodista ampliamente reconocida que se desempeña en la actualidad como Secretaria General Adjunta de la CONFER.

Para introducir el tema ha presentado un video en el que se aprecia la forma como se relacionan los mayores con las nuevas tecnologías para, desde ahí, señalar la brecha social que existe en la cultura digital entre generaciones y para sensibilizar acerca del aislamiento y la soledad que viven los mayores y la población de zonas rurales por la falta de infraestructuras tecnológicas.

La tecnología ha cambiado radicalmente nuestra manera de vivir, trabajar y relacionarnos creando un mundo más interconectado, más eficiente y accesible afirmaba Silvia Rozas. La tecnología influye en nuestro acceso a la información, en los avances en el área de la salud y, de manera especial en las generaciones jóvenes, en el entretenimiento personalizado. En el mundo del trabajo la influencia es notable con la inclusión de la automatización y del trabajo remoto o teletrabajo que ha convertido el 13% de los hogares españoles en oficinas. La tecnología también ha generado nuevas profesiones que respondan a los rápidos cambios introducidos por la Inteligencia Artificial. La tecnología, finalmente, ha impactado en nuestras relaciones sociales favoreciendo la comunicación instantánea que, en positivo, favorece la interacción ágil, pero, también el aislamiento y la dispersión que distrae de lo esencial y puede llegar a generar ansiedad y estrés por la adicción digital.

La tecnología, que duda cabe, ha mejorado nuestra calidad de vida, nos ha aportado herramientas para un mundo más dinámico e interconectado, no obstante, genera el reto de usarla con responsabilidad para asegurar que "beneficie a toda la sociedad sin comprometer nuestra humanidad".

Algunos datos que verifican la brecha social que puede estar generando el desigual acceso a los medios digitales: En España 1.8 millones de hogares sufren el apagón digital que afecta mayoritariamente a mayores de 65 años y a jóvenes que viven en poblaciones rurales. En el mundo 5.560 millones de personas tienen acceso a internet, un 69% de la población mundial, pero, más de 2.500 millones de personas no tienen acceso a internet, mayoritariamente en África Central (32.1%) y África Oriental (26.7%). La brecha digital se amplía en:

  • El acceso a la tecnología
  • En el campo de la educación
  • En el mercado laboral
  • En la cultura
  • En la salud
  • En la participación social y política

La Iglesia no es un espectador pasivo de los cambios generados por la era digital. Hay varios documentos que abordan esta temática desde diferentes ángulos:

  • Las implicaciones antropológicas, sociales, religiosas y medioambientales.
  • El desarrollo científico y tecnológico al servicio de la persona y del bien común.
  • La conciencia, discernimiento y responsabilidad moral.

En ellos se advierte sobre algunos peligros:

  • El aumento de las desigualdades y el paradigma tecnocrático: Crecimiento ilimitado sin medir consecuencias en la deshumanización.
  • Las consecuencias educativas: IA.
  • La concentración empresarial repartida entre EEUU y China.
  • La sustitución del trabajo humano.
  • La sustitución de tareas del sanitario.
  • La incapacidad de discernir
  • La manipulación y la distorsión de la información.
  • Sistemas de armas letales, drones que vigilan y pueden explotar.

¿Cuáles serían las posibles soluciones para disminuir la brecha social digital? Urge trabajar en la mejora en las áreas rurales, en la formación para el correcto uso de la tecnología, en la inclusión de la mujer, en la colaboración público-privado y en el desarrollo de políticas públicas inclusivas.

Al concluir su intervención invita a tener una mirada esperanzada:

La brecha social y la tecnología son un desafío complejo, pero no insuperable.

Con el compromiso de todos los actores sociales, políticos y económicos podemos construir una sociedad digitalmente más inclusiva.

Depende de ti y de mí, y de nuestra capacidad crítica, del modo y orden personal ante la tecnología… y todo con corazón.