Retiro de Cuaresma 2025

17.03.2025

CRECER EN ESPERANZA EN TIEMPOS DE CUARESMA

Con Jaime Flaquer sj

  • El sentido de liberación de los jubileos.
  • Interrelación de la fe, esperanza y caridad: La esperanza es la dinamizadora.
  • Vivimos un mundo posmoderno, post-optimista. ¿Soy esperanzado o tengo optimismo mundano?
  • La esperanza no es lo mismo que el optimismo:
«La esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certidumbre de que algo tiene sentido, sin importar su resultado final». Václav Havel

  • La esperanza permite vivir en medio de la tribulación. ¿Qué dificultades de mi vida o del mundo me hacen perder la esperanza? 1 Co 4,7
  • La esperanza de verdad es activa.
  • La esperanza es "actualizador" del futuro y "acelerador de la venida del Día del Señor".
  • Nuestra esperanza es la otra cara de la moneda de la esperanza de Dios. ¿Qué espera Dios de cada uno de nosotros? "La paciencia de Dios es para nuestra salvación" (2 Pe 3,15). ¿En qué tiene Dios paciencia conmigo?
  • La esperanza es fuente de sentido.
  • Hay esperanzas vanas. ¿Cuáles son las mías? Hay que discernirlas.
  • "En Él solo la esperanza" (P. Arrupe)

ORACIÓN PERSONAL

METODOLOGÍA:

Invocación ignaciana inicial: "Que toda mi vida se oriente hacia Dios" (o según la formulación de san Ignacio: "«La oración preparatoria es pedir gracia a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.» (Ejercicios Espirituales 46).

OPCIÓN 1: Orar con los puntos sobre la esperanza. Ir meditando las preguntas.

OPCIÓN 2: Orar con los textos. Oración contemplativa.

  1. Escoger el evangelio de la desesperanza o de la esperanza según considere más apropiado a mi momento espiritual.
  2. Petición: (esta u otra) Dame luz Señor para conocer mis esperanzas y desesperanzas para que con la fuerza del Espíritu pueda seguirte más de cerca.
  3. Leer el Evangelio escogido.
  4. Meterme en la escena "como si presente me hallase". Intentar sentir la desesperanza de los discípulos de Emaús, viendo mis desesperanzas, y las esperanzas de Simeón o Ana, y conectar con las mías.
  5. Acabar con un diálogo con Jesús.

DESESPERANZADOS

NOSOTROS ESPERÁBAMOS… Los discípulos de Emaús. Lc 24

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que dista sesenta estadios* de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó a ellos y se puso a caminar a su lado. Pero sus ojos estaban como incapacitados para reconocerle*. Él les preguntó: «¿De qué vais discutiendo por el camino?» Ellos se pararon con aire entristecido*. Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no se ha enterado de lo que ha pasado allí estos días?» Él les dijo: «¿Qué ha ocurrido?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno*, un profeta poderoso en obras y palabras a los ojos de Dios y de todo el pueblo: cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados lo condenaron a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que iba a ser él quien liberaría a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que eso pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. Fueron también algunos de los nuestros* al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron.» Él les dijo: «¡Qué poco perspicaces sois y qué mente más tarda tenéis para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso para entrar así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les fue explicando lo que decían de él todas las Escrituras.

PREGUNTAS PARA LA ORACIÓN:

¿Cuáles son mis "desesperanzas"? ¿Vivo desengañado? ¿Los años y las experiencias me han quitado la ilusión? ¿Qué cosas en mi vida o en la vida de los demás pienso que no tienen ninguna solución? ¿En qué cosas he tirado la toalla? ¿De alguien ya no espero nada? ¿Hay cuestiones respecto a mí mismo y mi manera de ser que ya he perdido la esperanza de cambiar? ¿Qué puedo intentar en esta Cuaresma?

ESPERANZADOS

PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO: SIMEÓN Y ANA (Lc 2, 25 ss )

Vivía por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era una persona justa y piadosa, que esperaba que Dios consolase a Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor*. Movido por el Espíritu, vino al Templo. Cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, lo tomó en brazos y alabó a Dios diciendo:

(Cántico de Simeón)

«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel.»

(Profecía de Simeón)

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está destinado para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción* — ¡a ti misma una espada te atravesará el alma!— , a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones*.»

(Profecía de Ana)

Había también una profetisa*, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, había vivido siete años con su marido, y luego quedó viuda hasta los ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Presentándose en aquel mismo momento, comenzó a alabar a Dios y a hablar del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén*.

LUTHER KING: TENGO UN SUEÑO (I HAVE A DREAM)

No nos hundamos en el valle de la desesperación. Aun así, aunque vemos delante las dificultades de hoy y mañana, amigos míos, os digo hoy: todavía tengo un sueño. Es un sueño profundamente enraizado en el sueño americano. Tengo un sueño: que un día esta nación se pondrá en pie y realizará el verdadero significado de su credo: "Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales".

Tengo un sueño: que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de quienes fueron esclavos y los hijos de quienes fueron propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la fraternidad. Tengo un sueño: que un día incluso el estado de Mississippi, un estado sofocante por el calor de la injusticia, sofocante por el calor de la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia. Tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por su reputación. Tengo un sueño hoy.

Tengo un sueño: que un día allá abajo en Alabama, con sus racistas despiadados, con su gobernador que tiene los labios goteando con las palabras de interposición y anulación, que un día, justo allí en Alabama niños negros y niñas negras podrán darse la mano con niños blancos y niñas blancas, como hermanas y hermanos. Tengo un sueño hoy.

Tengo un sueño: que un día todo valle será alzado y toda colina y montaña será bajada, los lugares escarpados se harán llanos y los lugares tortuosos se enderezarán y la gloria del Señor se mostrará y toda la carne juntamente la verá. Ésta es nuestra esperanza. Ésta es la fe con la que yo vuelvo al Sur. Con esta fe seremos capaces de cortar de la montaña de desesperación una piedra de esperanza.

PREGUNTAS PARA LA ORACIÓN:

¿Cuáles son mis sueños? ¿Cuáles son las esperanzas que me dinamizan? ¿Qué esperanzas dan sentido a mi vida? ¿En qué medida vivo una esperanza activa? ¿Qué espero de esta Cuaresma? ¿En qué medida voy a poner los medios? ¿Qué esperanzas se han visto realizadas? ¿Qué signos de esperanza veo a mi alrededor?